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abril 1, 2025

Healing en mi K-pop era

Storytime y todo sobre NewJeans

Supongo que mi obsesión con el K-pop no sorprende a nadie por estos lares. Pero cómo llegué hasta aquí no es tan evidente.

Alguien podría pensar que fue por mi interés en la ARMY, las fans de BTS, y su activismo online, que no hacía más que fascinarme. Pero en aquel entonces no era capaz de entender el fenómeno. Solo había escuchado Butter y Dynamite en la bici del gimnasio, intentando compensar todo el cardio que no habíamos podido hacer durante el confinamiento. La fascinación llegó más tarde y de una forma menos predecible.

En realidad, antes que el K-pop, fue el anime el que vino a rescatarme de la bajona del COVID. Me quedé sin curro porque, sin presencialidad, mi trabajo dejó de tener sentido, y hacer la tesis en soledad fue deprimente y desmotivador. El manga y el anime volvieron a mí como una revelación, no solo como un refugio seguro sino también como un disparador de ideas. Conectar teorías, leer a más acólitos obsesionados con el final de Shingeki no Kyojin era parte de mi día a día y me mantenía a flote (junto con Breath of the Wild).

No tuve que hacer nada para que TikTok entendiera mi deriva otaku y, en pocos días, terminé con una lista larguísima de temas de J-pop con la mejor energía para animarme a dejar el sofá y pasear. En resumen: estaba mal. La prohibición de salir en pandemia terminó siendo un alivio porque no tenía que mostrarme al mundo. No hacía falta exponer mi fracaso laboral, que entonces para mí significaba mi fracaso como persona.

Y entonces, Spotify empezó a recomendarme K-pop. Al principio todo me sonaba demasiado encapsulado en comparación con los temas más trashy del J-pop. Como si estuviera esculpido y refinado al milímetro para que todas las canciones fueran bangers. No sé si sencillamente acostumbré el oído a esa música o si, a base de escucharla muchas veces, terminé integrándola en mis gustos porque se convirtió en un lugar conocido. No lo sé. Pero supongo que podríamos decir que me enamoré del K-pop gracias a un algoritmo que sabe muy bien que esto gusta a millones de personas en todo el mundo. Así que, ¿a quién no le va a gustar el K-pop del siglo XXI?

Fui incorporando temas de K-pop sin darme cuenta y pronto salió 3D, el single de Jungkook. Así fue como caí en el pozo de BTS. Cogí la última ola antes de la pausa por el servicio militar. Pronto se fueron a hacer la mili y los edits de las fans disminuyeron en TikTok, al igual que sus novedades musicales. Sentí que debía aferrarme a otra cosa. Y ahí estaban NewJeans, que desde el principio me cautivaron con su sonido fresco y unos visuales que huían de lo hiperfemenino que suele marcar a muchas girl bands.

Pero, claro, no es oro todo lo que reluce, y en mi fuero interno resonaba la idea de: esta industria está podrida, todos los ídolos están esclavizados, no deberías apoyar esta música, etc. Y, de nuevo, algo ocurrió. Comenzó el K-drama en la vida real de NewJeans. Denunciaron los maltratos de su época de entrenamiento y cómo la discográfica intentaba dejarlas atrás para promocionar otros grupos. Incluso aplicaron todo el concepto de NewJeans a un nuevo grupo para ir desplazándolas poco a poco de su reinado en el Olimpo del K-pop.

Hanni, Minji, Hyein, Haerin y Danielle asistiendo a los tribunales.

Si bien, como fan, está siendo un proceso desolador, creo que es de lo más interesante que le ha pasado a la industria del K-pop. No es la primera vez que un grupo deja su discográfica. GOT7 en 2021 decidieron no renovar con su sello JYP y hasta este 2025 no han vuelto con nuevos temas (sí que hicieron cosas en solitario). LISA, de Blackpink, emprendió su proyecto en solitario con su propio sello Loud. Y KG dejó el grupo VCHA anunció demandar a la discográfica JYP (VCHA es el primer grupo que se forma en EEUU y que sigue el entrenamiento surcoreano, así que puede tener consecuencias ya que en el juicio aplican las regulaciones laborales de California, muy protectoras de los menores por el historial que acumulan, y no de Corea del Sur). Pero NewJeans son las primeras en llevar el maltrato laboral dentro de la industria del K-pop y dentro de Corea del Sur a los tribunales.

Cuando digo que lo de NewJeans es un K-drama no es porque sí. Con la publicación de sus últimos temas la primavera pasada empezaron los rumores de conflictos con HYBE, su discográfica, ya que justo hacía unas semanas habían debutado las jóvenes ILLIT con la estética dreamy y los beats noventeros de NewJeans. ¿Estaba HYBE intentando deshacerse de NewJeans? Mi 0 audacia en aquellos momentos me resulta ahora decepcionante. Pensé que en el K-pop ya es normal que los grupos se inspiren en otros. Las partes de rap de Babymonster me sonaban a Blackpink y una canción de Ateez parecía un calco de un single de J-Hope. Pero el drama yacía en las batallas internas entre los sellos que integran HYBE y como una multinacional intenta evitar perder activos: prefieren cargarse NewJeans a dejar que vayan por libre y que los frutos de todo lo invertido en su formación se lo lleven otros. Las chicas, al final, son lo de menos para la mirada del beneficio de una macrodiscográfica como HYBE.

¿Qué ha hecho NewJeans en esta situación?

Cuando su CEO se vio forzada a dimitir y les pusieron una CEO que colgaba directamente de HYBE empezaron a hablar y a contar qué habían estado viviendo (solo lo que podían comentar por cuestiones de contrato). Y, un día, sin previo aviso, abrieron una cuenta anónima en Youtube e hicieron un streaming las cinco rompiendo por primera vez el silencio de los últimos meses (tiempo en el que, por cierto, les habíamos visto hacer muchísima promoción de sus últimas canciones, stage performances en televisión, apariciones en premios y hasta un macroconcierto en Tókio que seguramente HYBE pronto venderá a alguna plataforma de streaming).

El vídeo en Youtube se lo borraron, pero las fans ya lo tenían descargado, recortado, subtitulado y compartido por todas las redes posibles. La guerra había empezado. Unos meses más tarde hicieron otro comunicado en vídeo donde detallaban sus peticiones para seguir en ADOR (su sello dentro de HYBE), y que si no se cumplían en diciembre dejarían la discográfica e irían por libre.

Y así fue. Justo cuando las redes ardían con el caso Luigi Mangione abrieron una cuenta en Instagram llamada @jeansforfree. The audacity. Parecía que estaban preparando algo, ensayando temas, bailando… Pero nadie sabía qué iban a hacer y mucho menos: cómo. Aunque hubieran roto un contrato unilateralmente, ¿Podían volver a cantar sus temas cuya propiedad intelectual pertenecía a HYBE? ¿Cambiar el nombre y el registro musical sería suficiente? No tuvimos que esperar mucho, a las pocas semanas llegó el cambio de nombre y el anuncio de una fecha: participarían en el festival ComplexCon en Hong Kong el 23 de marzo. Con su nuevo nombre NJZ (bastante acertado si me preguntáis, con clara vinculación a su nombre original y, por tanto, identificable) eran las cabeza de cartel del último día. ¿Qué harían? Los días previos al encuentro con sus fans después de la marcha de HYBE empezaron a colgar unos clips de vídeo de unas pulseras de conejos (bunnies es el nombre de sus fans. Sí, en el K-pop cada fandom tiene un nombre que suelen poner los propios idols) y un beat drum & bass que auguraba un seguimiento con su estilo musical.

Bueno. Prometedor. Lo pueden conseguir. Pensamos algunas. Las nuevas fotos y una pequeña entrevista en un medio inglés apuntaban a dejar atrás la imagen más aniñada por algo más maduro.

En medio de su vorágine de ensayos y promoción un poco misteriosa (por no saber qué podrían cantar, quién estaba llevando la producción de los nuevos temas, las coreos…) llegó una primera vista con los tribunales sobre su caso porque su sello, ADOR, envió la solicitud para impedir que las cinco miembros firmen contratos publicitarios o desarrollen su carrera sin el aval de la agencia. Ellas decidieron comparecer para contar su versión de los hechos aunque no se requería y, un día antes de su tan esperado nuevo debut, salió el fallo del tribunal a favor de ADOR. Demoledor. De repente no se les permitía actuar. Las chicas compartieron su desacuerdo en redes.

captura de pantalla de story de la cuenta de NJZ donde cuentan que se tergiversaron los mensajes mostrando solo aquello que beneficiaba a la compañía y haciéndolas quedar a ellas como niñatas desagradecidas y a la empresa como gente que solo quiere lo mejor para ellas.

Pero el grupo decidió no anular el concierto en la ComplexCon y se presentaron con sus nombres personales, no dijeron ni Newjeans ni NJZ, solo salieron a enseñar su nuevo single, Pitstop, una canción sobre su situación actual y que es toda una declaración de intenciones: su mirada sobre el futuro, que los tejanos siempre serán azules (metáfora sobre que ellas siempre serán la esencia del grupo Newjeans estén o no en HYBE) y el Pitstop como pausa temporal antes de volver. Breathe. Before I speed. Eyes on me. El mismo día de su debut y encima del escenario anunciaron que se quedan en hiatus hasta que no se esclarezca la situación con HYBE.

Lo que más me está entristeciendo de todo esto es lo tóxico que se han vuelto todos los espacios de comentarios con sus vídeos. Primero llega a las personas que son fans, y todo bien: mensajes de apoyo, gente que no ha seguido el caso y se pone contenta al ver que han sacado canción nueva, comentarios sobre el look de videojuego de Danielle y los créditos basados en el buscaminas del Windows de los 90… Pero al cabo de unos días los comentarios se llenan de haters defensores de la multinacional que nunca heredarán para decir que se han dejado influenciar por su antigua mánager, que son títeres, que han tirado por la borda su carrera, que están hartos de sus lágrimas… Wtf!? ¿Son bots pagados por la propia empresa?

Realmente me pregunto cómo no pueden ver que lo que NJZ está haciendo es empezar a denunciar un sistema de explotación con menores de edad y de maltrato psicológico. ¿Cuántos artistas más del K-pop se tienen que s**cidar para que cambie algo? Parece ser que el estatus de idol dentro de una discográfica no es el de trabajador regular, y ahí se cuelan las dinámicas de disposición 24/7 y entrega de tu vida a una macroempresa que, con suerte, te dará algún hit y alguna campaña publicitaria para dejar de deberles dinero de por vida.

¿Qué se puede esperar de este proceso? Dentro de un país dónde la industria musical juega un papel clave para el desarrollo y promoción nacional seguramente todo será favorable a la discográfica. Pero las cosas pueden cambiar. Seguro que os llegó el episodio de la declaración efímera de ley marcial por parte del presidente de Corea del Sur Yoon Suk Yeol. El presidente intentó aferrarse al poder declarando la ley marcial a las 22:30 del 4 de diciembre. Con un parlamento vacío y nadie para contradecirlo. Los legisladores acudieron en masa al parlamento, abriéndose paso entre los soldados que ya bloqueaban el edificio para evitar la entrada. A las 4:30 de la madrugada volvieron a votar y consiguieron levantar la ley marcial. Pequeño gran susto.

Esta situación evidentemente desató muchas manifestaciones con las que la ciudadanía pedía la destitución del presidente. Y ahí es donde NewJeans dio otro paso poco común al apoyar a los manifestantes: proporcionaron comida y bebidas gratis a los seguidores que asistieron a las enormes protestas dejándolo todo pagado en los negocios y supermercados cercanos a la protesta. Tampoco os voy a decir aquí que son las grandes activistas políticas, ni mucho menos. Pero este tipo de gestos no suelen verse entre los idols ya que no se pronuncian sobre cuestiones políticas, así que sí que podemos decir que es un gesto bastante significativo.

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Supongo que si las cosas no hubieran ido así esto habría sido una carta sobre la simbología tras NewJeans, los sitios de Barcelona donde grabaron sus primeros EPs y un sobreanálisis sobre los sencillos que han estado preparando este último año y que no podrán sacar (o que, cuando puedan sacarlos, a lo mejor ya no tendrá sentido hacerlo por todo el tiempo que habrá pasado). O sobre su uso del R&B y sus continuos tributos a la cultura negra: haciendo covers, compartiendo sus influencias y canciones favoritas y trabajando con sus productores. No sólo se sirven de la estética sino que la aprecian y la valoran.

Si has llegado hasta aquí, te dejo una pequeña playlist con algunas de sus canciones que creo que están bien para conocer su estilo y este enlace para que os podáis descargar la lista en local (sólo tenéis que pegar el link de la playlist y voilà)

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