Skip to content
febrero 14, 2026

La creencia o la fe más allá de la religión


Aunque no crea en dios ni en religiones me parece que al final todes creemos en algo. la creencia o la fe en alguna idea que nos ayuda a seguir adelante. la creencia en un proyecto mayor que nosotres mismes y al cual contribuimos.

Aunque no crea en dios ni en religiones me parece que al final todes creemos en algo. La creencia o la fe en alguna idea que nos ayuda a seguir adelante. la creencia en un proyecto mayor que nosotres mismes y al cual contribuimos. Aunque como decíamos, hoy en día se está promoviendo más bien la creencia en uno mismo, la apuesta por tu persona. Lo que, como comentábamos en el apartado anterior, nos lleva a vivir fes sin un retorno a lo colectivo.

En una charla que dio Franco Berardi Bifo en Barcelona comentaba que la esperanza y la fe son términos cristianos, que desde una perspectiva materialista no hay esperanza, solo hay aquello que ya está en el mundo; es con eso con lo que tenemos que hacer algo. A mí me cuesta de dejar de pensar en tener alguna fe, o creer en algo porque al final pertenezco a una cultura con raíces católicas. No creo en Dios, pero sí que creo en la comunidad y la organización colectiva de las personas para hacer cosas más grandes que ellas mismas. Y es que la desesperanza propia de nuestro tiempo en parte lo es porque pensamos que cada uno de nosotros no es capaz de hacer cambios.

Por esto me interesó en ensayo de la periodista turca Ece Temelkuran Juntos, donde nos insta a volver la mirada hacia colectividad no ya para hacer cambios, sino para simplemente existir, soportar el carga, compartir nuestra vulnerabilidad. La autora nos habla de elegir la fe a la esperanza. No fe de una religión concreta sino fe en la humanidad.

Y es que ella defiende que aunque la fe suene a religión, porque nos hemos acostumbrado a hacer de Dios o de los dioses la estrella polar de nuestra capacidad de creer, también se puede dirigir hacia las personas. En el libro resigue momentos de miedo que nos llevan a mostrar nuestra necesidad de ayuda a los demás, y dice:

«Solo observando a los demás y sus miedos podremos entender que lo contrario del miedo no es el valor, sino la capacidad de mantener los ojos abiertos a toda la realidad en su conjunto.»

Uno de los problemas culturales de nuestra época es que las ficciones más populares son las historias donde hay un héroe que salva al mundo.

Alguien excepcional con un poder excepcional que consigue hacer frente al mal. Desde el cine producido con más medios, el de Hollywood, que se ha ido repitiendo el mantra de la individualidad y la independencia del ser humano. De su libertad de hacer lo que quiera, en vez de mostrar relatos que dan cuenta de nuestra interdependencia. La autora menciona la película ‘El secreto de Santa Vittoria’ como ejemplo de película que afirma que la resistencia colectiva de las ovejas puede prevalecer sobre el poder que nos limita. En este sentido, este año salió la película ‘El 47’ que también nos llevaba a pensar bajo esta lógica. Una forma de pensar colectiva y, por tanto, anticapitalista.

Aunque muchas veces nuestra vinculación con movimientos sociales, manifestaciones y acciones colectivas no tenga efectos directos, o no veamos que nuestras protestas hayan conseguido cambiar el mundo, Temelkuran nos recuerda que

«Sin embargo, lo que lograron cambió la historia en el más profundo de los sentidos, en tanto empezaron a reescribir el relato de la dignidad de un modo que transformará los movimientos de resistencia durante todo lo que resta de siglo.»

En un momento que parece que el sistema económico imperante está dando muestras de empezar a agonizar (así lo lee Temelkuran y también Franco Bifo Berardi, por ejemplo), creo que nos iría muy bien recuperar la fe en las personas, en que en momentos de necesidad no nos moveremos por egoísmo sino por solidaridad, como ocurrió el año pasado con la Dana en Valencia.

Y bien, por hoy lo dejamos por aquí. Sé que hemos abierto muchos temas y que tampoco hemos entrado en todas las cuestiones en profundidad, pero el objetivo era dar cuenta de ese cambio de sentires en la época contemporánea. En vez de aislarnos en la soledad y el miedo por un mundo por futuro incierto, girarnos hacia los demás para intentar enterderlo y cambiarlo colectivamente.

Muchas gracias, bye!