El misticismo es una práctica religiosa común en la mayoría de las religiones que busca establecer contacto con la divinidad y, en última instancia, fundirse con Dios. Como vemos, el misticismo queda lejos de la idea popular contemporánea de la espiritualidad, pues su objetivo es la comunión con el todo (la mente colmena? o bien la desaparición de las individualidades?).
El ejemplo de Rosalía me parece práctico para exponer este desorrollo (Disclaimer: cuando empecé este guión no había salido aún su pirueta para no definirse como feminista; me da igual si quiere ampliar su base de público y no sólo a las girls and gays, está feísimo haberse aprovechado del auge del feminismo del 2017-18 para ahora decir esto… Ahí parece que sí que apunta a todo lo que se ha ido diciendo de ella de promover ideas más conservadoras… EN FIN).
El CD de LUX se nos presenta como la búsqueda de una voz y una música que pueda hablar el lenguaje de la verdad; en su caso, lo explica y lo trabaja a través de la fe en Dios, del cristianismo, algo que veo normal porque al final es la religión a la cual ella está vinculada culturalmente. Si lo hubiera intentado hacer desde el Budismo o el Islam sería fatal, ya se la ha criticado muchas veces por apropiación cultural… En el caso de Rosalía se adentra en las voces de santas y místicas de la historia de la humanidad, mujeres que gracias a su conexión divina pudieron acceder a conocimiento del mundo superior que les permitió explicarlo.

Ella misma ha compartido los nombres de sus referencias para justificar que habla en un u otro idioma; es decir que aunque la religión cohesionadora sea la católica, se habla y se recuperan experiencias de místicas procedentes de diferentes religiones. Sobre el tema de acceder a la divinidad, la experiencia mística per se, ya lo comentamos hace años en los vídeos que hicimos con Ángela Vicario sobre Juana de Arco e Hildegarda de Bingen. Creo que estas experiencias místicas cada cual lo lee desde su situación y creencia, y en mi caso leo estas visiones que tenían como la única forma disponible para las mujeres de poder escribir y contar sus cosmologías y conocimientos sobre el mundo. Al final la idea de una razón superior que ordena el cosmos es una forma histórica de buscar un sentido a la existencia. Ya estaba en Platón y en sus propuestas filosóficas del mundo de las ideas como el mundo de orden superior donde están la verdad, la justicia y la belleza; ideas que los humanos nunca podremos representar con el arte (serían burdas copias). Y es solo a través del estudio y la dedicación a la vida contemplativa que podríamos acercarnos a esas ideas. De hecho, el trabajo de muchos filósofos en la baja Edad Media fue incorporar el corpus platónico y el aristotélico a los textos bíblicos para así permitir la transmisión de ese conocimiento. Bien, con esto quiero decir que no creo que LUX sea un proyecto de evangelización, sino más bien la fórmula de una artista para hacer el trabajo que han venido haciendo los artistas que más han perdurado a lo largo de la historia: expresar algo que se acerque a alguna verdad universal que resuene por los tiempos de los tiempos y hacerlo insiriendo a la misma artista, a Rosalía, en una genealogía de místicas global.
Aunque Rosalía se rodee de estas místicas, su propuesta de hablar una verdad que nos pueda elevar o de encarnar ella misma el rol de estas mujeres como una suerte de heredera, no consigue el mismo propósito. Usando a Simone Weil en el conjunto de textos que se publicaron como ‘La gravedad y la gracia’ (atención, como señala el investigador y experto en Weil Pau Matheu, esta obra no estaba concebida como tal por la autora y cuando se publicó todos sus coetáneos solo conocían de ella sus textos políticos, su implicación en las causas sociales y su vinculación al movimiento obrero). El caso, en esos textos se destila la idea de la disolución del yo para fundirse con Dios, siguiendo los ideales místicos clásicos en realidad y, también en el caso de Weil, muy influenciada por los textos platónicos así como de otras religiones cuyos textos Weil había trabajado en profundidad.

Weil desarrolla su experiencia mística como una experiencia de deshacerse, como algo doloroso y violento. Pero en la escritura de otras mujeres místicas también se ha explicado esta experiencia como la experiencia amorosa, el goce de conocer a Dios como el éxtasis sexual. Y en este sentido este año salido otro disco que apuntaba a esta otra forma de sentir lo trascendental con FKA Twigs con su disco EUSEXUA, que es un término que ella usa para describir la sensación de estar tan eufórico que podrías trascender la forma humana. Lo que tienen en común las místicas es su idea de la decreación, de que para alcanzar la unión con Dios debemos deshacernos de nosotras mismas. Leo una frase de Weil para volver luego a Rosalía y su exercicio:
«La humildad consiste en saber que en lo que llamamos “yo” no hay ninguna fuente de energía que permita elevarse.» (79)
Y esta es una de las cosas que pone de manifiesto que el ejercicio de Rosalía en LUX no es más que una mera performance, una puesta de todo el imaginario místico al servicio de un producto —musical, pero un producto al fin y al cabo—. Y es que aunque Rosalía sea creyente ha crecido en un momento cultural secularizado, como apuntaba Pasolini, la religión ya no es poder sino complemento en un sistema organizado para el consumo. Aunque también lo podemos leer de una forma más sencilla con Begoña Méndez en ‘Místicas’. Y es que ella dice que la experiencia mística es algo que todes hemos sentido alguna vez. Nos dice que, al final, es la experiencia de que algo nos sobrepase y no seamos capaces de explicar. Cada cuál tendrá su vivencia de esto, no podemos saber si es la misma experiencia pero por la forma de definirla podemos pensar que a lo mejor sí.
¿Qué hacemos con esto?
Pues no dejar que sean gritos atrapados en la garganta, sino que podemos compartirlos y explicarlos, que es lo que nos han enseñado las místicas. Begoña Méndez dice que ella no podrá ser mística, pero sí que siente que al leerlas ha podido heredar sus intentos de compartir y explicar lo inefable. Si pienso en estos términos yo lo relaciono más cuando hay alguna cosa que te llega de una forma que no es racional. Me pasó con la performance de Quim Bigas, ‘Molar’, un espectáculo de calle con solo un micro, música y baile que consigue generar una sensación de colectivo y comunidad muy fuerte. Y te pasas el rato intentando pensar qué está haciendo, por qué lo hace y solo consigues entenderlo por la emoción que te deja. Como un click cuando dejas de racionalizarlo y empiezas a sentirlo o a dejarte llevar. Y echando la vista atrás creo que suelo sentir esto cuando veo y experimento momentos de comunión no con algo trascendental sino con personas, o bien viendo personas consiguiendo cosas juntas (cosas que son de justicia social). Para mí esta experiencia que me desborda está más en la gente actuando concertadamente, cuando te sientes parte de algo superior a tí mismo. Idea que nos lleva a la parte final de este ensayo. ¿Es posible pensar la creencia y la fe más allá de la religión? ¿Podemos ponerla en la forma de organizar nuestra solidaridad?
(ahora sí, el próximo sábado, última entrega:)


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