Hace años que el k-pop se ha instalado en la cultura popular de occidente. El Hallyu, la ola coreana, ha llevado a los cantantes de música pop a todas las listas de música, revistas de moda ya desfilar por las alfombras rojas de las galas y premios más importantes de EEUU y Europa. A menudo se ha señalado que los ídolos del k-pop encarnan una masculinidad blanda o feminizada para llevar maquillaje, bailar y no tener miedo a mostrar sus emociones. ¿Qué masculinidad encarnan ídolos tan destacados como Félix de Stray Kids, Jimin de BTS o G-Dragon de Big Bang?
Analizaremos la recepción de los ídolos del k-pop en occidente para ver si desafían la representación de la masculinidad hegemónica.
En este vídeo haremos un pequeño repaso a la escena del k-pop. Empezaremos con un poco de contexto para que todo el mundo pueda tener una base similar en lo que refiere a la industria, orígenes y formatos. Luego veremos qué masculinidad o más bien masculinidades vemos representadas. Y finalmente nos plantearemos hasta qué punto pueden suponer un desafío para la masculinidad tradicional de occidente.
- Escena del k-pop
El pasado mes de junio, Corea del Sur volvió a encender los altavoces que tiene en la frontera con Corea del Norte para retransmitir noticias, anuncios de Samsung y canciones de K-pop a sus vecinos septentrionales. ¿El motivo? Llevaban semanas recibiendo globos con bolsas de basura provenientes del norte, que causaban destrozos en las ciudades cercanas a la frontera y eran peligrosos para la población. Estas muestras de hostilidad no son nuevas; se remontan a la Guerra de Corea (1950-1953), que no terminó con un tratado de paz, sino con un alto el fuego que ha mantenido las tensiones hasta el día de hoy. Y es que Corea, que había sido una colonia japonesa durante treinta y cinco años, fue uno de los campos de batalla de la Guerra Fría. El norte quedó bajo la influencia de la URSS y, el sur, cayó en manos de los estadounidenses.
Pero, ¿por qué es relevante la geopolítica de la península de Corea para hablar de la cultura popular de Corea del Sur? Porque la influencia de la economía y la cultura norteamericanas y japonesas ha desempeñado un papel clave en el desarrollo del país después de la guerra.
Por un lado, el crecimiento económico del país apostó por el modelo neoliberal, pasando de ser una nación dependiente de la agricultura a incentivar empresas de desarrollo tecnológico, industria, siderurgia y construcción; los conocidos chaebol, palabra que en coreano significa ‘negocio familiar’, pero que también se usa para referirse a monopolios. Samsung, Hyundai o LG son los ejemplos más conocidos. Lograron establecerse y crecer gracias al apoyo político y financiero del Estado, que se volcó en la exportación de sus bienes a nivel global.
Por otro lado, a partir de los años 90, la cultura coreana comenzó a ganar popularidad a nivel global mediante la exportación de música y series de televisión —un proceso también impulsado por el gobierno surcoreano—, lo que se conoce como Hallyu u «ola coreana». En los años 2000, gracias a internet, la difusión cultural creció exponencialmente. Como recoge la escritora Fatima Bhutto en New Kings of the World (Columbia Global Reports, 2019):
“Gracias a la conectividad global, el K-pop no tiene límites. En 2016, los vídeos musicales de K-pop, conocidos por su alta calidad de producción y coreografías de baile industrialmente precisas y frescas, fueron vistos 24 mil millones de veces en YouTube, con el 80% de las visualizaciones provenientes de fuera de Corea del Sur” (2019, 164).
Así es como también surgieron los grandes monopolios de la industria musical, con discográficas como SM Entertainment, YG Entertainment, JYP Entertainment o HYBE. Inspiradas en la MTV y en los estudios sobre el pop japonés y sus ídolos, construyeron una industria basada en esculpir artistas desde cero. Mientras que en las industrias del entretenimiento de EE.UU. y Japón priman el talento y las habilidades, en Corea del Sur, como señala la investigadora Ae Jin Han en su tesis The Aesthetics of Cuteness in Korean Pop Music (Universidad de Sussex, 2016), lo que importa es la apariencia, la pasión por la industria y la juventud.
La mayoría de los artistas entran en las discográficas cuando aún están en el instituto (tras superar procesos de selección muy exigentes). Los futuros ídolos firman contratos como trainees (aprendices), lo que implica alojarse en residencias con otros jóvenes, largas jornadas de formación en baile y canto, y someterse a dietas y posibles cirugías estéticas para garantizar un debut impactante. ¿Cómo se financian estas inversiones en tantos jóvenes que quizás nunca vivan del entretenimiento? Con deudas. Los primeros ingresos de los ídolos suelen destinarse a cubrir gran parte de los gastos que la discográfica ha invertido en su formación y en la producción de sus primeras canciones y videoclips.
Queda claro que el K-pop se forja dentro de un sistema neoliberal que trata todo como una mercancía, incluida la educación, que aquí se convierte en un producto para el perfeccionamiento de los ‘productos’ humanos. Además, proyecta la promesa ilusoria de buenos resultados, que en la mayoría de los casos no serán reales, ya que solo un 60% de los trainees llega a debutar, y muchos de ellos no alcanzarán el éxito.
2. Tipos de masculinidades suaves o blandas dentro del K-pop
2.1. Origen de estas masculinidades (bishonen japonés y su presencia en la tradición coreana)
Japón no solo sirvió como modelo para que los surcoreanos consolidaran la industria de los ídolos, sino que también adoptaron la representación de una masculinidad suave y andrógina que encontraron en el manga, que comenzó a llegarles a partir de los años 90. Los bishonen son aquellos personajes de los cómics japoneses que presentan rasgos más femeninos o andróginos. Ejemplos de ello serían personajes como Yuki de Fruits Basket, Su Won de Yona, la princesa del alba o Yukito/Yue de Sakura, la cazadora de cartas. Son chicos que deslumbran con su belleza y sobre los cuales los demás personajes comentan que, con un cambio de vestimenta, fácilmente podrían pasar por chicas.
En el blog Cròniques arcadianes, Oriol Estrada relataba la historia del joven Björn Andrésen en el artículo «El chico más bello del mundo», un joven actor protagonista de una película de Visconti que enamoró a las jóvenes japonesas hasta el punto de influir en el diseño de personajes como los de La Rosa de Versalles. El gusto por los chicos con rasgos delicados y femeninos llevaba años arraigado en Japón.
El bishonen tiene su origen en el teatro kabuki, donde se utilizaba para referirse a los actores afeminados que interpretaban personajes femeninos, ya que las mujeres no podían actuar. Esta prohibición de la presencia femenina en los escenarios también se encontraba en la Antigua Grecia, Roma, e incluso en la Inglaterra de Shakespeare o en el teatro de Lope de Vega, así como en el teatro de máscaras coreano talnori.
*añadir sobre el crossdressing -> solo en el vídeo, ve a verlo que fue una obra de geoingeniería su edición.
2.2. El papel de lo cuqui / adorable / aegyo en la presentación de estas masculinidades
Si nos fijamos en la parte más visible del K-pop, es decir, en su música y apariencia, destacan los bailes virtuosos y unos aspectos visuales muy cuidados. Pero lo más importante es el uso reiterado de lo cuqui en la forma de presentarse, en entrevistas y realities, con gestos como el corazón con los dedos, la mano o los brazos. La palabra coreana para designar esta adorabilidad que proyectan es aegyo, formada por los términos ‘amor’ y ‘belleza’. Este concepto despierta tanto el deseo de proteger como el de dominar.
Tanto chicos como chicas utilizan el aegyo para enfatizar la transición de la inocencia infantil en sus primeros años de debut hacia un atractivo más maduro a medida que pasan los años. Para Ae Jin Han, lo cuqui permite una representación más amplia de los géneros, incluyendo masculinidades feminizadas y chicas con una estética más tomboy. Según esta investigadora, la representación del género en la estética del K-pop es una negociación entre la influencia del pop occidental, la tradición coreana y el confucianismo chino.
En los ídolos masculinos, esto se traduce en la proyección de una masculinidad suave que no solo enamora a las fans, sino que también resulta útil dentro de la industria musical. Puede servir para convencer a las discográficas de que son jóvenes manejables que se someterán a la jerarquía del sello, o bien como una estrategia para sobrellevar la dureza del proceso de entrenamiento. Más adelante haremos un vídeo sobre lo cuqui y su capacidad de subvertir la norma, pero ya llegaremos.
Este elemento cuqui se presenta en diferentes formas dentro de las cuatro masculinidades suaves que suelen distinguirse:
- Childlike / kiyomi: actitud adorable que resalta todo lo relacionado con lo cuqui.
- Bishonen / kkotminam (Flower Boy): ya mencionada anteriormente, se refiere a los chicos con rasgos finos y elegantes.
- Masculino / kkotjimseung: aunque se trata de una masculinidad que se muestra cuando los artistas ya llevan varios años en la industria y han madurado, sigue siendo una masculinidad suave. A pesar de marcar musculatura y lucir tatuajes (que, por cierto, deben cubrir cuando actúan en la televisión pública), continúan cuidando meticulosamente sus peinados y utilizando rutinas de cremas faciales y maquillaje.
- Cheesy / byeongnat: incluso camp. PSY tiene un videoclip donde le explica a Britney Spears el secreto del éxito de su canción: vestirse de forma elegante y classy, pero bailar de manera exagerada y cheesy. Y esto es precisamente el concepto camp, recuperando las ideas de Susan Sontag en Notes on Camp (1966): una forma de subvertir las relaciones entre alta cultura y cultura popular en función de las sensibilidades de la época.
Es importante destacar que ninguna de estas masculinidades es percibida como homosexual, gay, bisexual o transgénero en Corea del Sur, ya que forman parte del estilo masculino contemporáneo del país. Los ídolos del K-pop encarnan una amplia variedad de masculinidades dentro de la sociedad surcoreana actual. Sí hay casos que han despertado dudas, como G-Dragon del grupo Big Bang, con una masculinidad cheesy porque siempre que puede aparece en las revistas haciendo transformismo; luciendo melena larga, vistiendo faldas entalladas exhibidas sobre tacones infinitos.
3. El papel de la moda
3.1. Estética: explorando los estilos de diferentes grupos
Es interesante observar los estilos de distintos grupos de K-pop, prestando especial atención a aquellos ídolos que han sido percibidos como más andróginos o que han sabido incorporar la feminidad tradicional en su imagen. Algunos juegan con la androginia y la feminidad en determinados contextos, incluso si esto conlleva cuestionamientos sobre su orientación de género o sexualidad. Aunque, hay que decir que es difícil encasillar a los ídolos del K-pop en un único tipo de masculinidad de las mencionadas, ya que, dependiendo del momento, pueden jugar con una u otra. Un ejemplo de esto es Jimin, del grupo BTS, quien a menudo podría ser percibido como un flower boy o con una imagen infantil. Sin embargo, en su actuación en solitario con la canción Filter, combinó el cross-dressing —incorporando prendas femeninas en su baile sin caer en la exageración o en lo camp— con una puesta en escena más madura de lo habitual.
- BTS: Casos de V (Celine), Jungkook (Calvin Klein), Jimin (Dior) y J-Hope (Louis Vuitton)
BTS comenzó con una discográfica muy pequeña, en un panorama dominado por grandes empresas con grupos consolidados. Esto les permitió una mayor libertad inicial en la elección de vestimenta, escritura de letras y conceptualización de álbumes. Debutaron con una estética hip-hop que, vista en retrospectiva, recuerda a los emos de una década atrás: ropa negra y roja, ojos delineados en negro y una actitud de chicos duros pero sensibles. En su momento, los emos también fueron percibidos como afeminados por el uso del maquillaje y su complexión más delgada.
Con el tiempo, cada miembro fue encontrando su propio estilo, dejándose asesorar por estilistas y marcas. En una entrevista con Vanity Fair en 2019, Jungkook declaró que tener estilo es:
“Wearing anything you like, regardless of gender” (Llevar lo que te guste, sin importar el género). Su declaración sugiere que el binarismo de género restringe la capacidad de expresarse a través de la moda. Para él, el estilo personal se construye a partir de lo que uno disfruta, sin estar limitado por normas de género. - SHINee: Taemin como prototipo de bishonen
Taemin encarna a la perfección el arquetipo del bishonen. Se siente cómodo usando prendas de género fluido, destacando tanto una feminidad delicada como una masculinidad poderosa. Ha mencionado que, en sus coreografías, busca un punto intermedio entre lo masculino y lo femenino. Más allá del binarismo de género, su estilo podría entenderse como una expresión de fluidez, ampliando el espectro de lo que significa el género. - Big Bang: G-Dragon y la estética camp
G-Dragon fue uno de los primeros ídolos en usar esmalte de uñas y realizar cross-dressing para marcas. Ha aparecido en portadas de revistas desafiando las normas tradicionales de masculinidad, consolidándose como un referente de la estética cheesy o camp. - Super Junior: Heechul y su estética de género fluido
Heechul adopta un estilo de género fluido de manera intencional. Cuando le preguntan si es gay, nunca lo ha negado directamente (algo significativo en Corea del Sur, donde la comunidad LGBTQ+ enfrenta discriminación), sino que responde que no le importan los prejuicios sobre su forma de vivir. Aunque estos ídolos probablemente no estén familiarizados con teorías queer, son conscientes del impacto que tienen en sus fans, escuchando sus inquietudes en Weverse y leyendo sus cartas. Saben de su influencia en la juventud y la utilizan para apoyarles, del mismo modo en que los fans los apoyan a ellos. - Stray Kids: Felix y su imagen revolucionaria
Felix, embajador de Louis Vuitton, ha marcado tendencia con su apariencia suave y delicada, popularizando el cabello rubio y las lentes de contacto azules. Frecuentemente usa tirantes, tops ajustados o vestidos tradicionalmente femeninos, mostrando comodidad al jugar con la moda. Su imagen oscila entre la inocencia infantil y el flower boy, en un fuerte contraste con su voz grave y profunda. Esta dicotomía entre su apariencia y su tono de voz genera un efecto de desajuste que desafía las expectativas sobre su físico y género.
4. El papel de las colaboraciones con marcas y revistas de moda
Dentro de la industria del K-pop, cuando un grupo se vuelve relevante y gana un gran número de seguidores, rápidamente comienzan a recibir ofertas de marcas para protagonizar campañas o incluso convertirse en embajadores oficiales.
Para los ídolos, estas colaboraciones son cruciales, ya que les permiten obtener ingresos adicionales fuera de la música, lo que es especialmente útil para pagar las deudas adquiridas durante sus años de formación. Además, les otorgan mayor visibilidad mediática al aparecer en campañas, revistas y desfiles de moda a nivel global. Firmar con marcas internacionales es considerado un gran logro y contribuye a consolidar su imagen con una estética más sofisticada e innovadora.
4.1. ¿Qué ganan las marcas con los ídolos del K-pop?
Las marcas occidentales buscan asociarse con ídolos del K-pop para expandir su alcance a mercados donde antes tenían poca presencia. Muchos de estos artistas son elegidos para representar líneas de ropa gender-neutral, lo que refuerza la disidencia de género y normaliza el uso de accesorios tradicionalmente femeninos, como faldas, collares, pañuelos o bolsos pequeños.
Esto plantea una pregunta:
- ¿Es la expresión de la diversidad un reflejo auténtico de la alta costura?
- ¿O es más bien una estrategia comercial para generar nuevas necesidades en los hombres y aumentar su consumo?
Viendo el contexto dentro del sistema capitalista que ocupa el k-pop a nivel global ya nos podemos imaginar la respuesta. Pero lo interesante es que ha institucionalizado a nivel global la imagen de la masculinidad suave dentro de la cultura popular, consolidándola como un nuevo estándar estético y de identidad.
5. ¿Desafían el binarismo de género?
Sabemos que estas imágenes están cuidadosamente diseñadas y, aunque podamos ver realities, entrevistas y conciertos en los que los ídolos parecen cercanos, no sabemos realmente cómo son en su intimidad. No sabemos si reproducen los mismos comportamientos tóxicos de la masculinidad tradicional. No sabemos si, siguiendo a bell hooks en La voluntad de cambiar (Tigre de Paper, 2021), han logrado romper con el mandato de la masculinidad ni si realmente son felices. Tal vez solo han cambiado esa imposición por otra: la perfección de ser una cara famosa e impecable, lo que ejerce una enorme presión sobre ellos y puede llevarlos a problemas de salud mental que nunca aflorarán en las fotos cuidadosamente informales y estéticamente perfectas de sus redes sociales.
Sin embargo, muchos de ellos han roto el silencio para expresar momentos de vulnerabilidad. BTS ha sido muy transparente sobre su experiencia con la fama y su crecimiento. Han compartido lágrimas con sus fans en conciertos, confesando que estuvieron a punto de dejarlo todo debido a la presión. Incluso fueron invitados a la ONU para dar un discurso sobre la importancia del autocuidado y la salud mental.
Lo más interesante de este fenómeno de masas es, posiblemente, la recepción de estas masculinidades en Occidente. En el artículo Unpacking K-pop in America, publicado en el International Journal of Communication en 2020, se analiza cómo se interpretan estas masculinidades suaves. Se distingue entre la percepción de fans y no fans. En el caso de las chicas seguidoras del K-pop, el estudio concluye que estos ídolos les han permitido cuestionar la rigidez de la masculinidad occidental: han descubierto que no es necesario ser alto, fuerte y jugar al fútbol para ser masculino. De hecho, esto ha redefinido sus deseos, ampliando su percepción de la atracción más allá de los estándares de belleza masculinos occidentales. Y es que la cultura popular de Occidente siempre ha estado marcada por una mirada racista y colonial hacia cualquier subjetividad no blanca.
¿Y qué ocurre con los fans masculinos y las personas no binarias? Para ellos, estos ídolos representan una subversión de la masculinidad tóxica. Además, les han enseñado a entender la masculinidad como un “sé tú mismo”. Esto es especialmente significativo para los hombres occidentales con rasgos asiáticos, quienes han crecido en sociedades donde rara vez han encontrado representación en los medios. Los ídolos del K-pop les ofrecen referentes diversos con los que identificarse.
La gran pregunta es: ¿qué pasa con quienes no son fans? Parece ser que perciben estas masculinidades como femeninas o gays. Esta reacción tiene un fuerte componente racista, derivado de la amenaza que supone esta forma de masculinidad para los modelos tradicionales de poder y autoridad. Nada de esto es nuevo: ocurrió con otras figuras de masculinidades suaves como Justin Bieber o One Direction, al punto de que grupos organizados atacaron a sus fans mediante la difusión de mensajes falsos e intentos de boicot. Cuando no pueden alcanzar a la figura que les incomoda, atacan a su base de influencia con la intención de frenar la novedad que estas masculinidades aportan a la cultura popular.
En Occidente también han surgido artistas que desafían la masculinidad tradicional, como Harry Styles, Pedro Pascal o Timothée Chalamet. Sin embargo, los ídolos del K-pop llevan este fenómeno un paso más allá.
6. ¿Nuevo orientalismo?
Es imposible no plantearnos esta pregunta al observar las distintas representaciones de las masculinidades en el K-pop (y también de las feminidades, por supuesto). Edward W. Said escribió Orientalismo en 1978 para denunciar la tradición de imágenes falsas y romantizadas que proliferaban en los llamados «estudios orientalistas» de la academia. Estos estudios interpretaban Oriente a través de una mirada colonialista, como algo exótico que debía ser dominado y consumido, proyectando sobre él deseos y fantasías.
El K-pop, con su espectacularidad visual y sonora, podría parecer una nueva forma de orientalismo, una manera de consumir cultura que recuerda a la occidental (con bases pop), pero con un aire más exótico. Sin embargo, el K-pop no es una producción occidental, aunque tenga múltiples influencias y colaboraciones. Se trata de música creada en Corea del Sur con el objetivo de satisfacer determinadas audiencias y gustos, pero dentro del marco capitalista global, en el que busca ser consumida junto con todos sus productos derivados (merchandising, publicidad, etc.). No es un caso de subyugación ni de dominio externo; al contrario, los artistas de K-pop han conseguido posicionarse en el mercado occidental, conquistando espacios en las listas de éxitos y logrando nominaciones en los premios musicales más prestigiosos.
El problema radica en la mirada que proyectamos sobre el K-pop, especialmente cuando se sexualiza o fetichiza a los ídolos, reduciéndolos a meros objetos de deseo. Aunque la perspectiva de las fans es la de la idolatría, esta no es exactamente la misma mirada orientalista de la que hablaba Said. En este caso, la relación entre ídolo y fan responde más bien a dinámicas de relaciones parasociales.
Las relaciones parasociales pueden tener un aspecto positivo, ya que los ídolos pueden convertirse en modelos a seguir y generar espacios seguros para sus seguidores. Sin embargo, también pueden derivar en obsesión y comportamientos problemáticos que llegan a poner en peligro a los propios artistas. Así, aunque el K-pop ha roto con muchos estereotipos y ha conquistado el panorama musical global, sigue estando atravesado por la manera en que Occidente lo percibe y lo consume.
7. Cierre
En definitiva, las masculinidades suaves en el K-pop están remodelando las estructuras tradicionales de la sexualidad y el género en la sociedad surcoreana y en quienes consumen K-pop alrededor del mundo. Este interés global tiene un poder subversivo, ya que permite imaginar masculinidades que van más allá de los límites tradicionales en Occidente. No solo a través de la moda, el uso de cremas o maquillaje, sino también mediante una comunicación más abierta de las emociones. Y, precisamente en un momento en el que las masculinidades hegemónicas están cobrando más fuerza que nunca (en parte como reacción a la conquista de derechos impulsada por el feminismo desde 2018), es muy importante que estas imágenes de masculinidades blandas sigan proliferando. Aunque en su país de origen no tengan este impacto, sí que están aportando nuevas representaciones de la masculinidad en la cultura popular global.
Muchas gracias
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