Liberando guiones / este es del 22 de diciembre del 2024
Sigo recuperando guiones.
Se siente raro sacarlos después de tanto tiempo. No porque hayan perdido relevancia (si fuera eso habría hecho updates y ampliaciones, como haré con los vídeos sobre el trabajo y el descanso), sino porque ya no están tanto en mi radar de obsesión (que sí de interés). A lo mejor podemos hablar próximamente sobre las obsesiones y pasiones que nos llevan a pensar, crear y querer compartir con la comunidad (online y offline). Superar la vergüenza para sacar aquello que nos ha (pre)ocupado con cierta intensidad. Claro que esto siempre está al filo de la monetización y de convertirlo en tu trabajo -ya hace unos años que me he dado cuenta que si quisiera podría vivir (precariamente) de esto, y me aterroriza la propia idea de esta posibilidad al mismo tiempo que me sorprendo de ver cómo mi tiempo de obsesión puede terminar siendo remunerado sin siquiera pedirlo-. Hay algo que tengo claro: tengo un trabajo que cumple bastante bien su función de trabajo y donde además me rodeo de las mejores compañeras que jamás pude imaginar. Un trabajo en el sector cultural, sector en el que ya he pasado por todas las fases de entusiasmo, precariedad y hacer de freelance hasta que el trabajo se estabilizó en 2022. Ya viví mi proceso de despegarme un poco de mi trabajo, que sentía como la definición de mi persona y donde había puesto todas mis energías desde que obligaron a decidir de qué quería vivir y pensé que no era mala idea que el trabajo fuera lo más central de mi vida siempre que me apasionara. Por suerte me llevé unas cuantas hostias y ahora lo puedo vivir (un poco) menos apegada. De modo que todo esto de escribir y hacer los vídeos es por diversión, para alimentar mi ego (sería falso no admitirlo, supongo) y para compartir las poquitas cosas que aprendo y leo por si a alguien más le pueden servir. Pero es difícil no aceptar participaciones en espacios donde creen que puedes aportar, y tampoco estaría bien hacerlo gratis (tanto por el tiempo de trabajo que pones, como por sentar un precedente para otras compañeras que sí viven de esto). La línea es difusa y compleja así que ahí andamos, sorteando las incoherencias de la creación online en unas redes con el like capitalizado.
Si antes de la pandemia nos mirábamos con extrañeza a aquellas personas que compartían mundo de forma no anónima en internet, ahora todes tenemos a alguien cerca que hace lo propio en sus redes con la excusa de sacar un dinero extra o hacerlo por no quedarse con las ganas de no haberlo probado. Imagino que el boom de les creadores de contenido llegará a su tope en algún punto. ¿Hay un límite al dinero que se pone en publicidad? Porque de repente se confunden las actos públicos y las participaciones en charlas con colaboraciones con marcas. (Se nota que estamos organizando un festival y de repente todo el mundo tiene mánager que te pide cifras inexplicables por hablar menos de 15′??).
En fi. Va, us faig una mica d’agenda post-vacances per si voleu guardar-vos les dates pel proper curs:
- 9 de setembre, 11:30h: Barcelona. Facultat de Filosofia UB. Parlar de filosofia a través de la cultura popular, dins de les Jornades Internacionals «Intervencions feministes i decolonials en la filosofia».
- 3 d’octubre: Barcelona. K-pop i comunitats d’internet. No puc dir res més per ara, em sap greu. Però serà per la tarda al centre de Barcelona.
- 8, 15 i 22 d’octubre: Barcelona. Casa Blackie. NOU CURS. Treballar fins a desaparèixer. Ja hi ha gent inscrita, no et quedis sense lloc! Per què desitgem treballar? Com hem arribat a identificar-nos amb la feina fins al punt que ens definim a través d’ella? Aquest curs proposa una lectura crítica del treball com a forma de vida sota el capitalisme, tot posant en diàleg pensament crític, feminismes i cultura digital.
- 11 d’octubre. EL MEMEFEST!! Amb l’Ofèlia Carbonell estem comissariant la propera edició i serà molt molt xulu. Ha estat divertit compartir una neurona amb l’Ofèlia aquests mesos (sempre em sorprèn això de pensar amb algú altre i veure com entens i no entens les mateixes coses, o bé com, parlant des d’un lloc similar cadascú ho aterra dins els seus esquemes (cadascú funciona amb el seu sistema d’organització d’idees intern no-normatiu que pots entendre i a la vegada no; no em posaré filosòfica perquè els francesos ja n’han parlat molt i crec que és l’única idea que els puc comprar -en realitat de tot això en vam parlar amb les Punzadas a l’episodi especial sobre l’exposició d’Alicia al país de les meravelles però crec que no ha sortit, potser va ser un fracàs, no ho sé, però eren idees xules que si no recuperen allà us en faré un vídeo-:).
Antes de dejaros con el guión que recupero esta semana, os quería comentar que ando leyendo bastante estas semanas y que voy subiendo mis comentarios y valoraciones en Bookwyrm (donde por cierto, me sigue y siento que hay más comunidad de la que jamás llegué a ver en goodreads a mi alrededor). Os confieso que sigo ojeando vuestras lecturas en goodreads, esperando que vengáis al fedi y dejemos la plataforma de Jeff Bezos.
_________________________________
Intro:
¿No os parece que la guerra está a la orden del día? No lo digo solo por la cercanía de determinados conflictos, ni por la siempre presente romantización de lo militar en nuestros feeds ¿nos estamos dejando llevar por discursos apocalípticos y de fin del mundo? ¿es que en occidente hemos estado viviendo un tiempo de aparente paz? Ya hace un tiempo que siento que la presencia de la guerra parece estar en un estado de continua latencia. En realidad, solo me he hecho mayor y, gracias a internet, me llega más información de lo que ocurre en el resto del mundo. Los supuestos años de paz después de la IIGM nunca lo fueron en la práctica en el mundo entero, principalmente por la lucha por los recursos naturales y la alimentación de la industria armamentística, siempre necesitada de conflictos bélicos y habitar realidades bajo amenaza para seguir con su crecimiento exponencial.
En este vídeo partiremos de la omnipresencia de la guerra en la cultura popular para entender las lógicas tras el capitalismo y la guerra. Porque la guerra no solo se hace con armas.
Los memes sobre la guerra
Para hablar de la presencia de la guerra en las sociedades contemporáneas me resultante interesante empezar con los memes sobre la guerra. Memes que brotan de los foros hacia las redes sociales cuando algún conflicto bélico estalla cerca de nuestras fronteras. Ya hemos comentado en anteriores vídeos el poder de la broma y la ironía para sobrellevar situaciones que nos angustian y nos generan malestar. Cada vez que ocurre algún desastre natural o hay algún nuevo ataque a países cercanos (física y culturalmente, no sea que no vaya a preocupar el Congo, claro) empiezan a proliferar memes en internet sobre una posible tercera guerra mundial. ¿Por qué se recorre a la ironía en momentos así? Según el profesor de Social Media Studies Saleem Alhabash estos memes, aunque por un lado glorifican la guerra, en realidad no son un reflejo real, verdadero, de lo que ésta significa, ya que se hace desde la distancia de la ironía, de modo que para muchos usuarios de internet compartir estos memes es una forma lidiar con la amenaza perpetua de la guerra o de la catástrofe natural.
Las personas de mi generación que hemos nacido y crecido en democracias con un estado del bienestar sentimos que este es el punto de partida, que no hay regresión. De pequeños vivimos la guerra de Irak desde la distancia de las pantallas. Seguramente los migrantes del norte de África y la guerra en Síria fueron los primeros casos de inflexión con las oleadas de refugiadas. Un primer golpe de realidad de la cercanía de las fronteras. Y es que no es que la guerra no existeria en el mundo antes, sino que, aparte de sentirla lejos, acontencía a personas que desde occidente no se consideraban tan importantes. Esto lo recupera Alicia Valdés en su libro ‘Política del malestar’ a propósito de Achille Mbembe y su idea de necropolítica. En resumen, la necropolítica es el poder que tienen los estados de decidir quién vive y quién muere. Esta es, para Mbembe la máxima expresión de la soberanía, del poder en la política. Así pues, los conflictos armados en Somalia, Mali o Nigeria, según Valdés, serían “pruebas del desigual reparto del derecho a la vida, fruto del estándar e ideal impuesto por la Realidad Política” (148). Así pues, por desgracia y deformación social de occidente, no es ninguna sorpresa que nos afecten más notícias como las recientes sobre Suecia, Noruega y Finlandia enviando información en caso de emergencia a su ciudadanía o el intento de golpe de estado en Korea del Sur, y que sean estos los casos por los cuales se nos hace evidente la fragilidad de cualquier sistema político y la facilidad que es entrar en un estado de excepción. Pero es que a lo mejor la pulsión del conflicto siempre ha estado más latente de lo que creeíamos. A lo mejor lo hemos tenido en nuestras narices mil veces y no hemos entendido que estábamos naturalizando aspectos bélicos o militares. Ya no hablo de las noticias o los memes, sino de algo que se puede apreciar muy bien en la estética militar, en la moda y en la cultura popular. ¿Cómo nos la pudieron colar así?
La estética militar: la presencia de la guerra
Bueno, estos vídeos siempre son como pequeñas confesiones de obsesiones e intereses, así que mi puerta de entrada a todo esto fue, como no, la estética.
Desde siempre me he sentido atraída hacia determinada estética: botas negras con hebillas y pantalones cargo, chaquetas bomber… De pequeña no lo veía como ropa militar, pues estaba en las revistas y la lucían cantantes que me gustaban. No fue hasta que alguien me dijo que mi chaqueta verde tenía un toque militar que empecé a hacer la asociación más que evidente pero que para mí era inexistente.
En este canal hemos hablado mucho de la estética. Y es que aquello que vemos nos afecta. Las imágenes no son inócuas. En las sociedades contemporáneas la estética es un generador de deseos, imaginarios y realidades. Así como las palabras hacen cosas, construyen mundos, hoy en día también lo hacen las imágenes. Guattari en su último libro comentaba que el paradigma estético de los noventa estaba redefiniendo la esfera política y ética. Para él, la estética era aquello que nos permite sentir placer y sufrimiento, es lo que posibilita la empatía. Pero al mismo tiempo, podríamos decir que la estética normaliza determinadas actitudes en la cultura popular. Por ejemplo, los looks militares desvinculan dicho uniforme del dolor y la violencia que acompañan a esta vestimenta dentro de la historia. Y, aunque seamos conscientes de lo que hay tras determinada estética como la de la guerra, dentro de un sistema capitalista es imposible que no terminemos fetichizando aquello militar y convirtiéndolo en mercancía. No necesariamente para emular hérores de guerra, sino por ejemplo, para hacer cosplay del anime Shingeki no Kyojin o de Fullmetal Alchemist. ¿Es esto blanquear al ejército y la guerra? Pues yo creo que sí, pero debemos entender que viene conducido por un deseo estético que genera esta contradicción entre nuestros valores y aquello que hemos aprendido a querer y que, por tanto, terminamos emulando.
Ahora que menciono Shingeki no Kyojin, Japón es un país donde la pulsión de guerra y muerte está presente en todas sus producciones culturales, y además, siempre al lado de cosas cuquis, bonitas y adorables que nos lo hacen digerir todo dulcemente. (tiktok) No solo en los animes como Evangelion y videojuegos bélicos, incluso en Pokemon tenemos al Alto mando Pokémon. Que la gente más fuerte de todas las regiones Pokémon se llame el Alto Mando ya nos indica que se tratan de zonas preparadas para ataques inesperados; preparados para la guerra o la llegada de un Pokémon legendario con mala uva.
Evidentemente la guerra también está presente en la música occidental, con grupos como Pink Floyd (de hecho con The Wall elaboraban una crítica a la industria de la guerra y al productivismo dentro del capitalismo) o Green Day, tanto con American Idiot como con 21st Century Breakdown, dos álbumes que recorren la historia de varios personajes huyendo de la guerra o de un desastre natural.
Y aquí BTS tampoco se salva (o cualquier grupo de k-pop de chicos), y es que sin que ellos quieran hacer apología de la guerra o de los cuerpos militares cuando se cuelan imágenes de los miembros de la banda con el uniforme y la cabeza rapada terminan abriendo a toda su comunidad a los imaginarios de la guerra y posibilitando su romantización. Evidentemente, el mismo nombre del grupo ya lleva implícitas ideas sobre la guerra: Bangtan Sonyeondan, chicos a prueba de balas. Pensando en sus orígenes y sus primeras canciones, en realidad me sirven para introducir otro punto en este vídeo sobre la guerra y el capitalismo. Y es que no todas las guerras son con armas.
La violencia del capitalismo.
BTS dice que su nombre significa que son a prueba de balas para proteger a los adolescentes de los estereotipos, las críticas y las expectativas que se proyectan en ellos. Pero leyendo las traducciones de las letras de sus primeras canciones, ser a prueba de balas, claramente también era una actitud para protegerse del sistema neoliberal; un sistema que promueve la competitividad (la industria del kpop es exageradamente competitiva y brutal en este sentido). Con canciones como Silver Spoon, Dope o GoGo denunciaban las desigualdades socioeconómicas de la sociedad surcoreana, de la inexistencia de la meritocracia y, por tanto, de las oportunidades iguales para todo el mundo, sobre todo para los jóvenes. Intento ver ahí el usar el chaleco antibalas como protección de un capitalismo salvaje que solo protege a las minorías ya acomodadas e instaura un estado de competición entre el resto de personas que les lleva a la extenuación.
Sus primeras canciones, para mí, hacen patente algo: que la guerra también puede ser económica. Carl Schmitt ya decía que la economía persigue los objetivos de la guerra por otros medios («el bloqueo del crédito, el embargo sobre las materias primas, la degradación de la moneda extranjera», etc.). La crisis del 2008 que llevó a Grecia a la situación de deuda perpetua con la UE, según Eric Alliez y Maurizio Lazzarato en ‘Guerras y capital’, era una guerra económica. En el libro mencionan a los autores chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui que, con el libro ‘Unrestricted warfare’ hablaban de otros tipos de guerra que no son militares. Y allí definían las ofensivas financieras como «guerras no sangrientas», tan crueles y eficaces como las «guerras sangrientas». El resultado de la globalización, explican, «es que mientras se reduce el espacio del campo de batalla en sentido estricto, el mundo entero [ha sido transformado] en un campo de batalla en sentido amplio». La expansión de la guerra y la multiplicación de sus dominios terminan de establecer el continuum entre guerra, economía y política. Por lo que consideran que el liberalismo es una filosofía de la guerra total desde el comienzo.
Y no nos es difícil imaginarlo así dada la desprotección de los derechos básicos para la vida. Según Franco Bifo Berardi en Desertemos, las democrácias y los estados del bienestar cada vez podrán menos frente al poder del mercado global con su ‘supuesta’ autoregulación. Cuanta más técnica y sofisticación, según Bifo, menos libertard para la acción. Bifo también nos decía hace más años que ‘no era depresión, sino capitalismo’ para evidenciar los malestares que acompañan a la sociedad contemporánea dentro del neoliberalismo. Estamos perdiendo la capacidad de señalar de dónde vienen nuestros males y solemos terminar cayendo en la autoculpabilización de problemas sistémicos causados por una economía global que nos está llevando no solo a la homogeneización cultural sino también a la gentrificación, los nuevos colonialismos de la extracción de recursos naturales y la explotación de trabajadores de sitios del mundo con economías más débiles que las occidentales. Todo esto también es guerra y capitalismo sin estar directamente vinculado a la industria armamentística, porque acarrea los mismos efectos en la gente que una guerra. Evidentemente salvando las distancias y sin banalizar la brutalidad física que sufre la gente en una guerra como actualmente en el genocidio del pueblo palestino.
*Evidentemente no os estoy mencionando películas ni videojuegos sobre la guerra ya que me parece que son lo más evidente y, aparte de mostrar el vínculo entre guerra y capitalismo suelen servir a una operativa de márketing nacionalista y a producir un tipo de masculinidad concreta.
*ya que la mili, el servicio militar, es obligatorio en Korea del Sur.
Dependencia del capitalismo de la guerra
Pero lo más determinante de la relación entre guerra y capitalismo, claro está, es la importancia para las economías occidentales de la industria armamentística. Hay muchos artículos que analizan la dependencia del capitalismo global con las guerras para mantenerse a sí mismas, y ahí radica la gran paradoja y el gran problema de la presencia de la guerra en el mundo.
Echando la vista un poco hacia el plano general, podríamos decir que ha habido dos grandes concepciones opuestas sobre la evolución del capitalismo en la historia del pensamiento económico. Por un lado, la perspectiva liberal cree que el capitalismo evolucionará hacia la liberalización del mundo económico, garantizando la prosperidad de todos los países que participen del intercambio internacional. Y, según los marxistas, el capitalismo nos conduce al imperialismo y a las crisis económicas.
En este artículo se analiza cómo la invasión rusa de Ucrania ha intensificado la militarización global, un fenómeno que ya estaba en marcha debido a una crisis económica y política mundial. El conflicto ha servido para justificar un aumento masivo del gasto militar en varios países, especialmente en Estados Unidos, lo que ha beneficiado a grandes empresas del sector militar como Raytheon, Lockheed Martin y General Dynamics. También aumentó el gasto militar más que nunca con el gobierno de Pedro Sánchez. No sé si leísteis la saga Blackwater, pero básicamente hay un momento en que la familia se hace asquerosamente rica gracias a las guerras que están teniendo lugar en Europa (no hacen armas pero sí que venden madera para construir bases militares). Los aumentos en el presupuesto militar están ligados a la necesidad de capitalizar sobre la acumulación de riqueza en tiempos de estancamiento económico, creando nuevas oportunidades para las grandes corporaciones (por la venda de armas a otros países, como vemos en este mapa que elaboraron en el canal de Johnny Harris).
Se habla de esto como «acumulación militarizada», que se refiere a cómo el capitalismo global depende del Estado para organizar la guerra, el control social y la represión, lo que a su vez facilita la acumulación de capital privado. Es decir, las guerras históricamente han sido utilizadas para estimular la economía capitalista y desviar la atención de las tensiones políticas internas. Además, en este artículo destacan que la expansión de los presupuestos militares no solo es una respuesta a amenazas percibidas, sino también a la crisis económica global, que se caracteriza por la sobreacumulación de capital y la creciente desigualdad.
En este contexto, las élites transnacionales, encabezadas por Estados Unidos, han utilizado la creación de «enemigos» como Rusia o China para legitimar la militarización y desviar las crisis internas. Es evidente que, aunque la militarización puede ofrecer un alivio temporal a la economía de determinado país, no resolverá las crisis económicas ni políticas estructurales del capitalismo global, lo que incrementa el riesgo de conflictos internacionales y turbulencias económicas de consecuencias impredecibles. Por no decir que aunque al principio activen la economía nacional, la implicación de un país en una guerra implica la muerte de personas y destrucción. Además del lastre económico que termina siendo; todo ese dinero invertido en la muerte en vez de en educación y salud públicas. Dejar de hacer armas sería genial para redirigir los dineros que recogen con los impuestos, no? Pero todo parece indicar que el desarmamiento no es compatible con el capitalismo, que está constantemente creando tensiones internacionales que conducen a un aumento en conflictos armados o en el gasto militar.
¿Ante la guerra, qué podemos hacer?
¿Cuál es la respuesta al conflicto bélico? ¿Qué han dicho los pensadores al respecto? En esta última parte abordaremos tres posiciones con respecto a la paz, la no violencia y la deserción a través de Kant, Judith Butler y Frano Bifo Berardi respectivamente y me serviré del caso del final de Ataque a los titanes para pensar e ilustrar algunas ideas (para las que hace años que me seguís sabéis que llevo años con esto pendiente, así que aquí está mi final tribut a esta seria con la que enloquecimos colectivamente).
Empecemos con Kant. El filósofo de Konningsberg, que siguió de cerca los acontecimientos políticos de su tiempo como la Revolución Francesa, tenía la convicción de que una paz perpetua es posible, siempre y cuando el hombre se deja guiar por su razón práctica para abandonar el mecanismo de la guerra y plantearse la paz como un fin y un deber. No vengo a desarrollar qué es la razón práctia, ya que sería entrar en las diferentes formulaciones y toda su teoría de la razón pura, pero sí que puedo concretar algunas de las propuestas de su texto ‘Hacia la paz perpetua’ que son interesantes aquí. ¿Qué entiende Kant por paz perpetua? El cese permanente de todas las hostilidades. Y es que para el filósofo la guerra afirma a través de la violencia el derecho, algo que si todos nos guiáramos por la rectitud moral, por la razón práctica, de tratar a los otros como fin y no como medio, o de actuar como si lo que hiciéramos pudiera volverse ley universal. De modo que las acciones que atentan contra el otro no pueden ser éticas. Kant decía que los ejércitos deberían desaparecer completamente con el tiempo (algo que deberían de hacer todos los estados para aniquilar cualquier hostilidad). La mera presencia del ejército hace que parezca que estemos siempre preparados para la guerra y somos una amenaza para los otros estados, cosa que lleva a la carrera armamentista y, en último término, a la guerra. Ya que no se puede acumular armas sin tener que usarlas nunca. Porque el estar en disposición de ser usadas comporta su uso efectivo. Aunque, es interesante que destaca que de los 3 instrumentos bélicos, las armas, las alianzas y el dinero, es este último el más seguro. ¿Cómo se conseguiría esta paz? ¿Cómo se resolverían los conflictos entre estados? Con una liga por la paz que se materializaría en una federación de pueblos que se dedicaría a resolver los problemas por medio del diálogo y que obligaría a cumplir la ley. Aunque Kant creía que había una elemento malo en los seres humanos que nos llevaba a transgredir las normas, confiaba en la capacidad humana de actuar correctamente.
Pensando en ataque a los titanes, este posicionamiento sería el que busca Armin. Él quiere el cese de todas las hostilidades y que todo se pueda resolver por la diplomacia. Realmente es un posicionamiento muy de filósofo que cree que su punto de vista puede ser neutral y tener en cuenta a todo el mundo (cuando al final somos sujetos situados con un contexto e historia detrás y seguramente siempre terminamos mirando más por los nuestros que por los demás).
Judith Butler, por su lado, en el ensayo ‘La fuerza de la no violencia’, parte de la idea de que somos seres interdependientes y de que lo que ocurre a uno afecta al otro para decir que la no-violencia deviene una obligación moral por la cual estamos todos unidos unos a otros. Ella repasa la idea del uso de la violencia como un instrumento para liberarte de otra violencia que sufres, es una forma de permitir (implicita o explícitamente) el uso de más violencia y, por ende, llevar más violencia al mundo -claro ejemplo con los conflictos bélicos y la entrada de cuerpos de otros países, que terminan escalando la violencia a nivel global-. Usar la violencia solo hace más violento el mundo. Por otro lado, la no violencia para Butler no es una posición moral y individual, sino colectiva. Tampoco es solo pasiva, sino que también puede ser agresiva y tener mucha fuerza.
¿Pero que ocurre con las excepciones? En casos en los que puedes hacer algo para evitar que te maten; es decir, actuar en defensa propia. Aquí Butler resigue el caso de la defensa propia, o de mi grupo o región; aquellas personas que sientes suficientemente cercanas y cuyas vidas están bajo amenaza, para ver si se justificaría el matar en estas situaciones. Aquí me hizo pensar en el caso de Eren en el final de titanes, cuando concluye que la única forma de salvar a los eldianos y poner fin durante unos buenos años a las hostilidades hacia la isla es usar el retumbar: el paso de los titanes por el resto del mundo y destruir a sus amenazas. Lo hace para proteger a los suyos mientras lleva a cabo un exterminio casi que a escala mundial porque Eldia está amenaza por casi todo el mundo por tener el poder de los titanes, algo que las armas del momento de la historia aun no han podido superar (no hay bomba atómica). Esto es justo lo que ocurre cuando hay vidas que se consideran más dignas de ser salvadas que otras; lo que comentábamos de la necropolítica de Mbembe, o también el bipoder de Foucault. Este es el punto de vista y acción de la mayoría de estados, lo que es bien problemático porque claramente es lo que nos conduce a las guerras (aparentemente, ya que ya sabemos que la mayoría de guerras no son por amenazas por posesión de armas nucleares sino por intereses en recursos naturales). Butler defiende la ‘radical igualdad del duelo’, que todas las vidas merecen ser lloradas, por lo que un caso como el de Eren no debería plantearse en esos términos y de debería poner los medios para proteger todas las vidas.
A ver, el claro problema de fondo en todo esto es la fuerza de la industria de las armas en el mercado global y la dependencia del capitalismo a esta industria y, por tanto, de la existencia de las guerras. Pero Butler desarrolla su propuesta de una ética de la noviolencia que radica, por tanto, en la interdependencia, en que lo que afecte a un sitio del mundo también tendrá impacto en la otra punta del globo, como vimos con el coronavirus. De ahí la defensa de este posicionamiento.
En otro plano, y para cerrar ya este videoensayo, tendríamos el de Franco Bifo Berardi sobre la deserción. Y es que el pensador italiano elabora una crítica a cómo se han desarrollado las democracias dentro del neoliberalismo global y defiende que lo único que podemos hacer realmente es desertar; el éxodo. Abandonar el territorio simbólico y técnico en el cual nos hemos formado: abandonar el mundo conocido. Pero ahora ya no queda tierra, ya no hay Tierra Prometida porque el cambio climático está volviendo invivible nuestro mundo. Él ve en las generaciones jóvenes esta actitud de posible deserción, a rechazar asumir las consecuencias de las decisiones tomadas por otros. Él dice: “Han conocido la guerra en diezmil videojuegos, y están entrenadísimos para disparar el gatillo. Pero se ha disuelto el pathos del sentimiento bélico. Para ellos es sólo un juego, que puede jugarse apretando un botón y matando a alguno en un lugar lejano. O se puede desertar desetando también de todo lo demás.” (177) Al final Bifo nos habla de desertar del crecimiento infinito del sistema. Realmente está haciendo una propuesta de desacelerar con sus 5 deserciones:
- no participar de la ficción democrática (de creer que votando a otro lo irreversible se vuelve reversible)
- no trabajar dadas las condiciones de explotación y precariedad. nos anima a dedicarnos al cuidado, a la transmisión del saber y a la autosuficiencia alimentaria
- no consumir nada que no se produzca en la comunidad de autoproducción
- no procrear
- no participar de ninguna guerra
No lo dice para que se aplique a rajatabla, sino como guía para pensar nuestra praxis. Para él, la meta teórica es resignificar la actividad siguiendo un principio de utilidad frugal y de disfrute de una existencia libre del imperativo de funcionar.
No sé si tengo en mente un personaje claro sobre la idea de la deserción. En primer lugar me viene a la mente Annie, que realmen te lo que quería era dejar de tener ninguna implicación con la guerra y por eso se congeló, porque ya no quería seguir contribuyendo a aquella guerra. Pero también Reiner, que después de haber sido espía doble está mentalmente devastado por ver el dolor que han causado a sus supuestos enemigos a los que también ha llamado amigos. Esto le lleva a la incapacidad de actuar en buena parte de la última temporada.
Con todo esto, racionalmente creo que todos estaríamos más bien del lado de Armin o Annie, de defender la paz perpetua y la noviolencia o, ante un sistema que se nos escapa, desertar colectivamente. Pero de fondo la rueda sigue girando y mientras no se exija el fin de toda hostilidad; hasta que no haya una forma de evitar que los diferentes países sigan desarrollando armamento y por tanto, haciendo presente la amenaza de la guerra, poco podremos cambiar sobre la presencia de la guerra en el mundo.
Espero que os haya gustado este vídeo! Lo siento por terminar un poco de bajona, pero es que este es un tema muy delicado con el que me parecería más bien insultante terminar de una forma resolutiva y sin fisuras cuando es verdaderamente el mal endémico de nuestro tiempo. Hay mil cosas que no he podido tratar o desarrollar, pero por cualquier cosa, nos leemos en los comentarios.
graciasss


Deja un comentario